La historia se repite parte 1
Hace unos años atrás, me encontré
con un chico especial, era dulce, era inteligente, era amigable, tenía una
sonrisa hermosa, desde el primer momento amé sus ojos. Me enamore a primera
vista, recuerdo haber pensado que él era perfecto, era todo lo que yo quería.
Me gustaban sus abrazos, su tierna forma de explicarme las cosas, la
paciencia con que sabía comprenderme, me había perdido en todo eso maravilloso
que tenía. Cuando menos lo espere él también sentía algo por mi (no sé si fue
amor) pero en mi caso estaba perdidamente encantada con él.
Nos hicimos novios apenas dos meses de conocernos, en mi corazón sentía
que el seria ese príncipe azul que tanto esperaba, con dieciséis años ese chico
me había conquistado. Conforme fuimos hablando fui conociendo su historia y
desde ese momento sentía que yo debía ser la persona que le enseñara que el
mundo era maravilloso, quería demostrarle que a pesar que no había tenía la
mejor niñez quería recompensarle por tantos años de dolor y dejar que a través
de mi podíamos hacer maravillas.
Lo más triste de todo esto es que, un día cuando le reclamé que odiaba
como trataba a una de sus "amigas" él me dijo que me estaba
imaginando las cosas, me sentí tan tonta y tan culpable por reclamarle algo
así, le di la razón, aparte porque era nuestro primer mes de novios y no quería
arruinar nada. Pero a pesar de eso, algo dentro de mi supo en ese momento que,
no sería la última vez que platicaríamos del tema.
El tiempo paso y los meses se convirtieron en años...
Lástima que el amor cuando comienza no puede seguir siendo el mismo sin
importar lo que pase.
Cumplimos el primer año de novios, ya habíamos tenido peleas, ya
habíamos pasado por los celos (más por mí que por él), ya le había reclamado
mil cosas, pero su encanto, su forma tierna de amarme me hacía
"olvidar" todos esos dolores, todas esas heridas. Yo seguía
acumulando todo eso y por mucho tiempo más me hice la ciega, la tonta, me
encerré en que él seguía siendo el chico perfecto.
Algo que me encantaba eran nuestros aniversarios, siempre nos regalamos
cosas hechas por nosotros, nada fue comprado (tal vez uno que otro peluche)
pero de lo contrario, salieron regalos hermosos, regalos únicos. Puedo jurar
que teníamos química, teníamos el toque de ser hechos el uno para el otro.
Se acercaba la primera despedida, a partir de allí todo se fue en
picada.
Comentarios
Publicar un comentario