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Mostrando las entradas de febrero, 2018

Perdiendo la Memoria

Sí, estoy perdiendo la memoria y tengo miedo. Porque cada recuerdo se está desvaneciendo, porque ya no recuerdo tu sonrisa, ni tu físico, ya no recuerdo algunos momentos, no recuerdo tu voz y siento que estoy perdiendo la batalla. Tengo miedo, porque siento que cada día que pasa la vida me dice a gritos ¡Ya no más! me estoy perdiendo y aunque sigo luchando por algo que no sé cuando se dará de nuevo, estoy perdiendo la memoria, tanto así que si algún día te miro no te reconozco, siento que poco a poco te estoy sacando de mi corazón y lo más triste de mi memoria. Estoy perdiendo la memoria, porque miro algunas fotos y siento que la que esta allí teniendo una sonrisa bobalicona no soy yo, siento que las cosas nunca pasaron y estoy tomando mi vida muy a la ligera. Ya no más, estoy luchando contra corriente y quiero tener la razón, quisiera que alguien me dijera que lo que tanto anhelo se cumpla, de que vuelvas a mi vida siendo la luz en mi camino. Pero sé que ya n...

El Fin

Y entonces se fue, se llevó cada recuerdo, cada momento, se llevó mis risas, mis besos, mis caricias, mis abrazos, mi calor, se llevó todo lo que tanto anhelaba quedármelo, se fue sin avisar cuando yo más lo quería, cuando mis ganas de amar eran más intensas, se fue sin despedirse, sin pedir disculpas, se llevó mi vida, mis años, mis meses, mis días. ¿Porque se fue? ¿Porque me abandono? Y en ese momento comprendí que ya no volvería, que me había desechado como una muñeca de trapo, que ya no me queda nada más que esos pensamientos vagos e imágenes borrosas que la mente produce por puro efecto involuntario cuando lloraba, cuando la tristeza se hacía presente. Lo ví irse, sin voltear a ver si me dolía su partida, se fue con una sonrisa triunfante como si alejarse de mi fuera el milagro de su vida. ¿Y ahora? que podía esperar. Aquí estaba el fin, aquí se escribe el adiós, ya no había más historia, ya no había otro capítulo más, en ese momento se escribió el punto ...

Cállate

Cállate y no digas nada, no se lo cuentes a nadie, tú tienes la última palabra, no necesitas la opinión de los demás, nadie sabe cuál es tú camino correcto, ni porque se ponga en tus zapatos. Apuesta por lo que dicta el corazón, no siempre la cabeza tiene la razón, no siempre los amigos dan los mejores consejos, no siempre mamá y papá te dirán que es lo correcto. Muchas veces tendrás que callar y para tomar decisiones debes confiar en ti, en Dios, en sus señales. ¡CALLATE DE UNA VEZ POR TODAS! Nadie se debe enterar de tu relación y de lo que haces por ella, nadie se debe enterar de tus miedos porque la gente puede utilizarlo en tu contra, nadie debe enterarse de tus problemas porque ningún consejo te servirá más que el tuyo. Ni las personas más inteligentes confían en sí mismas, la única manera de no caer en error tras error es callarte, es confiar en ti y en las cosas que sientes, para que contárselo a alguien más, piensa, reflexiona, imagina que puede pasar ...

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