Ella con sus ojos negros, sabía que podía ver su alma, la profundidad de su ser, era una cosa inexplicable, ella con su carisma llenaba cualquier lugar de vida y a simple vista pareciera que es nadie, una chica común y corriente, pero dentro de ella, dentro de su ser es el alma gemela de alguien y definitivamente con la sonrisa que luce es lo que siempre quiso ser. Él y su piel blanca resplandece con los rayos del sol, es tierno y humilde, sabe diferenciar entre lo bueno y malo, sabe que la vida es solo una, que en cada decisión no hay marcha atrasa y que cada paso es una huella que más de alguien algún día mirara. Todos los días se miraban, disfrutaban de ir al colegio, ella lo miraba de reojo y él en algunas oportunidades caí en la tentación de verla, durante meses sus miradas jamás se encontraron, siempre buscaban la manera de que el otro nunca se diera cuenta de tal atrevimiento. Pero un día, cuando el atardecer caía y la noche comenzaba a deleitarse junto a la lun...
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